Nunca llegamos a ser completamente amigos o novios, solo fuimos un intermedio que me duele en el corazón. Nunca llegamos a amarnos locamente, sólo hubo noches de pasión que dejaron mi cuerpo con ganas de más, nunca fuiste mi mañana, porque eras mis noches y mis amaneceres.
Y hoy en este amanecer, estoy aprendiendo a lidiar con tu ausencia, aprendiendo a sobrevivir sin ti, intento llevar tu pérdida y ese vacío que se queda en el corazón cuando has perdido a quien querías.
Y mientras tanto, he aprendido a no esperar que nadie entre por la puerta de la que una vez fuera nuestra casa. Y día a día voy aprendiendo que es mejor limpiar la casa de recuerdos, quitando fotos, guardando regalos y sobre todo intentar no pensar que una vez fuimos algo más que dos desconocidos conociéndose.
Intento aprender a celebrar las fiestas sin que tú estés en ellas, esto aprendiendo a crear nuevos recuerdos, a verme bien aunque mi corazón me duela. Estoy aprendiendo a pasar las noches sin pensar en ti, sin esperar tu calor o una caricia perdida, estoy aprendiendo a poder vivir sin un te quiero en un susurro.
Pero sé que un día despertaré y podré volver a ser un poco más yo y un poco menos tú, porque al final esto del amor no es más que un virus que se termina sudando, aunque eso si, siempre deja alguna secuela …
domingo, 10 de enero de 2016
Secuela...
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