Cerrando ciclos.
No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida.
Cierra la puerta,
cambia el disco,
limpia la casa,
sacude el polvo.
Deja de ser quien eras, y transformate en quien eres.
jueves, 7 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
Quizás un día olvides lo que fui para ti, pero a pesar de los errores, para mí lo fuiste todo.
Quizás un día me verás y reviva en ti todo lo que sentías por mi. Y puede que para entonces, yo ya no sienta nada por ti...
Quisiera enviarte mis sentimientos desde algun lugar y que los recibieras para que los sintieras, reconozco que esta es la unica forma mas sensata que conozco de hacerlo, quisiera enviarlos en forma de poema y en un sobre con remitente y que me fueran devueltos. Pero no, no es posible, nuestro tiempo ya fue, ya se esfumo, asi como el viento y el invierno, que arrastran y se llevan por delante todo lo que encuentran a su paso. Supongo que eso es lo unico que te habra pasado en este tiempo, que tus sentimientos ya se habran muerto y se habran convertido en un tempano debido a mis miedos. Decirte lo siento se me queda pequeño en este texto, pero decirte TE AMO se convierte en lo mejor que mis labios habran sellado jamas.
Que hoy quisiera volar para olvidar, para no recordar tu boca recorriendo mi piel a cada instante. Que ningun otro beso me sabra igual, ni ninguna otra piel me hara sentir el mismo calor, asi como tampoco ningunas otras manos me haran erizar la piel del mismo modo.
Que tenian razon en eso del amor, en eso de que solo existe uno que es para siempre, el unico que tras muchos amores, te das cuenta de que ese era el verdadero y que tras mucho tiempo aun perdura en nuestros corazones. Que suelen decir que sabes que alguien es el amor de tu vida cuando te pasas el resto de tu vida intentando que alguien te haga sentir igual, te haga sentir lo mismo que un dia sentiste. Y que nunca mas vuelves a sentir. Y que un dia lloras todas las lagrimas habidas y por haber de impotencia y arrepentimiento. Y que un dia recuerdas con tanto cariño y al mismo tiempo tristeza. Ese fue nuestro tipo de amor, un amor que fue fracasado por culpa del pasado, un amor no llevado a cabo por culpa de miedos sin fundamento, un amor correcto en un momento no apropiado, un amor que con el tiempo se convirtio en el unico motivo de mi frustracion y lamento. Un amor que tras mucho tiempo aun no ha muerto. Pero asi es la vida, arrepentimientos que llegan tarde y amores inolvidables que llegan cuando no deben. Porque amores que matan no mueren y amores que mueren no matan.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Hoy escribo porque no conozco otra forma de decir lo que siento, porque no tengo tu cuerpo junto al mío para demostrarlo, porque aun cuando quiero creer que la distancia no es impedimento en realidad es lo que nos tiene alejados.
Hoy escribo para liberar mis demonios y matar mis tristezas, para redimirme conmigo misma, para rencontrar mi camino el cual perdí al pensar en un futuro que aun no tiene establecido un presente.
Hoy escribo por mí, pensando en ti. En todo aquello que tal vez, en otra vida o en otro tiempo podamos ser, escribo no rindiéndome, sino dándote espacio para ser y que te encuentres, porque te amo, porque soy fuerte y sé lo que quiero, porque nimiedades no me harán dejar de luchar por lo que creo y por lo que quiero. Y yo creo en ti, porque te quiero.
martes, 15 de marzo de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
sábado, 5 de marzo de 2016
Despertar, creer que lo que actualmente sucede en tu vida fue sólo una pesadilla y al darte cuenta que no es así, una pesadez se siente en tu cuerpo, haciéndote querer estar más tiempo en la cama, querer volver a dormir y ver si de una vez termina esta pesadilla.
Sin embargo, la vida continúa y sabes que tienes que ponerte de pie, tienes que ir al trabajo, ir a la escuela, tienes que continuar con la vida, te da flojera hasta bañarte, pero aún así lo haces y cuando estás dentro comienzas a contar los azulejos para distraer tu mente y no pensar en la persona que te ha destrozado el corazón. Cuando te descubres contando los azulejos, entras en desesperación y no comprendes cómo puedes sentirte tan mal.
miércoles, 2 de marzo de 2016
¿Por qué tu ausencia duele tanto? No quiero volver a llamarte. No quiero ser la que te envíe ese mensaje. No quiero descubrir que estoy pensando en ti de repente, cuando no debería hacerlo. Que tienes algo que se me ha quedado grabado en la piel. Y sin embargo, yo ni siquiera he llegado a rozar la tuya.
Intento ser fuerte, sonreír, no demostrarle al mundo que realmente me importabas de verdad. Que alguna que otra vez me sorprendí pensando en un nosotros, en vez de en un tú y yo.
Pero tú, nunca quisiste conocerme. No quisiste llegar a mí. No quisiste dejarte conocer, tampoco. Quisiste que las cosas fueran tan distintas, tan frías, tan distantes, que aún duele. Porque me juraste que eras diferente, y caí en la trampa. Me dejé llevar, incluso cuando mi instinto me decía que no lo hiciera, que me traerías problemas. Y quise confiar, dejarme caer en tu abismo, porque desde fuera parecía maravilloso.
Y ahora, me dejas sola en él.
Le dije que no quería volver a saber nada de él. Mentí. Mirándole a los ojos, mentí. Le dije que durante su ausencia no le había echado de menos. Mentí. Que ha habido otros detrás de él. Que las noches ahora vuelven a ser cálidas. Cuantas mentiras. Le dije que no había sabido hacerme feliz, que fue un capricho entre tantos. Mentí al decirle que yo nunca me enamoro, que lo mío con su risa había sido un pasatiempo. Que nunca había sentido celos al verle acercarse a otra, que me era indiferente con quién compartiera almohada. Él agachó la vista y yo le seguí mintiendo. Mentí porque hay mentiras que son barcos en mitad del mar, porque hay verdades que ahogan. No fue por orgullo, lo juro. Mucho menos por despecho. Fue por supervivencia. Mentí por no admitirle que si volvía a besarme terminaría de romperme. Mentí por no reconocer que a mí ya no me quedan argumentos para defenderle, para excusar sus idas y venidas ante la gente que siempre quiere quedarse a mi lado. Porque si no le mentía tenía que asumir que desaparecer de su vida fue un último intento de salvación. Que no soporto imaginar que mira a otras con los mismos ojos que me mira a mí y que me aterra recordar lo indefenso que le sentía en mis brazos. Le mentí porque hablarle de mis ansias por buscarle era igual que abandonar las armas y entregarse al enemigo. Que quise correr y hablarle de amor pero no lo hice por miedo a que no comprendiera mis palabras. Y que por eso le escribo lo que nunca le voy a dejar leer mientras a la cara le miento. Porque ya sé que lo que mal empieza, mal acaba. Porque esta vez tenía que proteger mi suerte. Mentí porque él no dudó en hacerlo, porque yo le hablé de felicidad y él prefirió no creerme. Que no era importante para mí, eso le dije y no me tembló la voz. Porque preferí mentir una vez a vivir con incertidumbre toda la vida. Mentí porque no podía seguir quemándome en el infierno de las dudas, porque nadie debe luchar para que le quieran. Elegí que se fuera porque nunca se quedaba del todo. Y es que sus decisiones son tan absurdas como mis mentiras, y he preferido darle verdaderos motivos para desconfiar de mi, así no tiene que inventárselos. Mentí para ponerle fácil la huida, para que en sus noches no volviera a soñar con abrazos valientes. Para que crea que no existo, que fui un espejismo. Para que se vaya él, por si acaso yo no consigo abandonar.
sábado, 6 de febrero de 2016
¿Quién soy yo para atarte a mí?
Lo supe desde el día en que no recibí ese mensaje de “Buenos días” que solías enviar. En mi cabeza era imposible creer lo que en realidad estaba pasando, pues no quería aceptar que se alejaba. Me aferré a la idea de que me quería tanto como yo. Me hice ilusiones, no sé con qué, pero las hice. Y con el paso de los días me fui dando cuenta de lo engañada que estaba al creer que esto era más de lo que realmente fue.
Llegué a la conclusión de que para él solo era una opción. Cuando, para mí, él era mi prioridad. Por más que me negué a esa idea se hacía más evidente con los días y al final me negué a darle mis días, mi tiempo, y mi vida. No sé por qué estaba tan enamorada de él. Creo que porque despertó cosas que yo pensaba que ya no existían. Me dio las ganas de levantarme y de poder decirme a mí misma: “aquí estoy, ya es tiempo de querer”.
Lamentablemente solo fue una expectativa. No lo juzgo, yo tampoco soy lo que él quería, como también él no fue lo que yo esperaba. El amor no viene con manual de instrucciones, menos con advertencias, eso es algo que uno ya debería saber. Existe la posibilidad de un fracaso, de decepciones, como también la posibilidad de ser feliz, de reír, de pensar en él las 24 horas del día, porque si voy a querer, voy a querer bien y no a medias. Así soy yo, creo que por eso me afectó tanto.
No miento, me dolió mucho tener que despedirme de él sin darle muchas explicaciones ¿Cómo se suponía que tenía que decirle que quiero ser su prioridad? Es como obligarlo a que se interese más en mí, a que me dedique más tiempo, a que me quiera como yo a él, y yo no soy tan poca cosa para mendigar amor.
Él sabía lo que yo sentía por él y sin embargo no lo supo valorar ¿Y quién soy yo para atarlo a un amor inaudito? Realmente pensé que teníamos algo y que existía la idea de tener un futuro juntos. Pero no. Mejor ya no. Porque me valoro y ya dejé de ser su opción, porque sé que tarde o temprano llegará el día en que yo sea la prioridad de alguien más.
Pero primero debo ser mi prioridad.
martes, 19 de enero de 2016
Tengo un cuaderno en blanco y un bolígrafo lleno de tinta, tengo la mente vacía de ideas. Tengo el corazón en espera y lo que es mejor, tengo un recuerdo en el olvido.
Tengo un baúl lleno de besos y de abrazos sin dueño, tengo todo ese cariño que no logre dar por miedo. Tengo un sueño y una pesadilla y aún no sé cuál es cual.
Y si te dijera que vivo en el olvido te estaría mintiendo, porque hasta mi recuerdo sigue estando enamorado de ti. Y ahora te recuerdo porque fuiste alguien importante en mi vida, pero no por eso volvería a firmar para despertarme contigo.
Sigo esperando aquello que no llega, una disculpa, un lo siento, un estaba estancado o un no sé qué paso. Pero sé que nunca llegaran, (porque tu orgullo no te deja) y por eso mismo me conformo con saber que hice aquello que mi corazón me pidió. Que ahora te recuerdo porque estoy ordenado mi vida, mis pensamientos y terminando de escribir un libro que jamás volveré a leer.
Y mientras sucede todo eso me voy dando cuenta que la vida se mira de frente, sin medias tintas, con un cuaderno en blanco y un bolígrafo lleno de tinta para poder escribir mi nueva historia, esperando que algún día mi alma se vuelva a emocionar.
lunes, 18 de enero de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
Sentimientos contradictorios.
¿Cómo diferenciar el amor del odio cuando son sentimientos tan parecidos?
Siempre escuché que del amor al odio solo hay un paso, será por eso por lo que me paso el día de lado a lado.
...Te amo cuando recuerdo los momentos vividos, los besos, las caricias, las noches de cine y los desayunos cargados de dulces pasteles. Las miradas cómplices, las llamadas y los whatsapp diciéndonos lo mucho que nos echábamos de menos, las eternas semanas que por circunstancias no podíamos hablar hasta el fin de semana...
Cuando recuerdo los nervios en mi tripa al faltar unas horas para verte, el temblor incesante en mis piernas por tenerte cerca, el cosquilleo de tus manos rozando mi piel. Tu olor impregnado en mis sábanas que me hacía imaginarte a mi lado y sentirte cerca cuando estabas lejos.
...Pero te odio cuando recuerdo aquel último beso, aquellos días esperando que quisieras verme, esperando que dieses señales de vida y yo sin entender cómo podía haber cambiado todo sin ningún motivo aparente. Aquellas crueles palabras que por fin te atreviste a decirme. Palabras que se clavaban en mi pecho y no me dejaban respirar, como dagas afiladas en mi corazón. De la noche a la mañana, como si todo hubiera sido un sueño.
Te odiaba un poquito más cada vez que me preguntabas ¿qué tal? Y tenía que responderte que bien y tú sin saber que llovían lágrimas en mis ojos, que sentía un retorcido dolor en mi brazo izquierdo y me costaba respirar.
Te odio por no decidirte y no dejarme avanzar. "Ahora sí, ahora no" Espera...no. Que si, mira mejor no.
Pero ahora te amo y después te odio, son sentimientos contradictorios...
domingo, 10 de enero de 2016
Secuela...
Nunca llegamos a ser completamente amigos o novios, solo fuimos un intermedio que me duele en el corazón. Nunca llegamos a amarnos locamente, sólo hubo noches de pasión que dejaron mi cuerpo con ganas de más, nunca fuiste mi mañana, porque eras mis noches y mis amaneceres.
Y hoy en este amanecer, estoy aprendiendo a lidiar con tu ausencia, aprendiendo a sobrevivir sin ti, intento llevar tu pérdida y ese vacío que se queda en el corazón cuando has perdido a quien querías.
Y mientras tanto, he aprendido a no esperar que nadie entre por la puerta de la que una vez fuera nuestra casa. Y día a día voy aprendiendo que es mejor limpiar la casa de recuerdos, quitando fotos, guardando regalos y sobre todo intentar no pensar que una vez fuimos algo más que dos desconocidos conociéndose.
Intento aprender a celebrar las fiestas sin que tú estés en ellas, esto aprendiendo a crear nuevos recuerdos, a verme bien aunque mi corazón me duela. Estoy aprendiendo a pasar las noches sin pensar en ti, sin esperar tu calor o una caricia perdida, estoy aprendiendo a poder vivir sin un te quiero en un susurro.
Pero sé que un día despertaré y podré volver a ser un poco más yo y un poco menos tú, porque al final esto del amor no es más que un virus que se termina sudando, aunque eso si, siempre deja alguna secuela …
sábado, 9 de enero de 2016
A veces nos ponemos a pensar en vez de dejar que las cosas pasen, en vez de dejar que fluyan y sigan su ritmo, creemos tener todo controlado; cuando vemos que no es así y que los sentimientos nos exceden, es el momento en el que explota nuestro centro y nos desencaja de todo lo que habíamos planificado y planeado, hasta incluso las respuestas que ya teníamos estudiadas para todo, quedan fuera de contexto y no coinciden con lo que nos dice el motorcito que tenemos adentro.
Ahí mismo es cuando me doy cuenta de que tus caricias se sienten hasta los huesos, que hasta el más mínimo gesto se valora y se siente como si me bajaras la luna, que un beso puede llegar a generarme un cosquilleo dulce, que un pequeño roce hace que se me erice cada pelo del cuerpo y empiece a faltar el aire en el ambiente, que un abrazo puede hacerme sentir que jamás voy a caer, que una mirada, un sonrisa, una palabra por la mañana, otra por la noche y principalmente que el tiempo, ese tiempo que no recuperamos, ese tiempo que se dedica sin importar si es mucho o poco, pero que está destinado a morirse ahí, puede significar más de lo que esperaba y quería… Todo esto hace que me pregunte si realmente vale la pena pensar tanto o más bien sentir con cada partícula del cuerpo, brindándonos y abriéndonos a lo que pase, pero principalmente disfrutando del momento sin pensar en un “después”.
Me di cuenta, también, de que me hace peor tenerte lejos, sentirte lejos, no saber de ti, no hablarte; me resigno a sacarte de mi vida, a perderte. Estoy dispuesta a aceptar las reglas del juego. Te propongo un trato, sin presiones, ni ataduras, ni exigencias, ni obligaciones, ni responsabilidades, que sigas siendo tu, que siga siendo yo, como hasta ahora, que disfrutemos el uno del otro, de los momentos que pasamos juntos, que hablemos o que simplemente nos matemos, que riamos, que volemos, juntos, pero separados…
Solo eso…